28/7/10

Las despedidas

En este momento Graciela está volando a Uruguay, de regreso, dos años y cacho después. No le fue bien a Graciela, algunas "amigas" no cubrieron las expectativas y eso nos desilusionó bastante, a ambas porque también eran mis "amigas"; eran.
No lamento la pérdida de este tipo de amistades, cada quien sabe qué le conviene y yo tomé distancia a tiempo.
Sí lamento la ida de Graciela. Igual sé que en Uruguay va a estar mucho mejor que acá.
Hoy es un día gris.

3 comentarios:

uruguaya dijo...

así como hay gente que te decepciona, hay otros que te re soprenden para bien... creo que lo más sabio es no hacerse expectativas...
ánimo, maguita

el gato utópico dijo...

Algún día nos daremos cuenta realmente del país que tenemos? El mismo al que Benedetti llamó "El país de la cola de paja". Podría dar cantidad de testimonios de compatriotas que te hacen sentir vergüenza ajena. Pero también están los otros, los que te sorprenden. Son los que no tenés que explicarles nada... porque solo encontrarás su mano tendida. Estamos equivocados si pensamos que la cosa pasa por nacionalidades. En mis nueve años en los que llevo ejerciendo el oficio de inmigrante me encontré de todo. Con peruanos que se desesperaban tratando de encontrarme un trabajo en Atlanta. Otro tanto con ecuatorianos y colombianos en Dénia. Argentinos que no paran de darte una mano. Españoles que se ofrecen a pagarte el alquiler cuando ven que vos no podés más... Como dije hace un tiempo atrás... A mí me crecieron patrias sin darme cuenta.

lamaga dijo...

Totalmente de acuerdo gato. A algunos nos fue mejor que a otros y generalmente el hermano inmigrante es un gran apoyo. A mi me bancaron mucho la vela una amiga chilena y otra argentina, también algunos mexicanos supieron "aguantar" mis expresiones con tolerancia (no porque yo fuera muy zafada pero viste cómo es eso de la forma-fondo). El tema a veces son los compatriotas, a veces.