26/2/14

Hasta pronto Paco

Todos los que tuvimos walkman en los 80-90s escuchamos mucha radio. Primero, porque las pilas eran caras y los casettes se las comían demasiado rápido y segundo porque la radio estaba buena, bah, la 100.3 fm estaba buena. 
El 104 Puente Carrasco tiene una cualidad y una virtud: podés echar raíces esperándolo, pero su breve pasaje por la rambla te reconcilia con la espera (siempre y cuando no sea invierno). 
Esa mañana, como todas las mañanas de 1991, me senté al fondo, contra la ventanilla, con mis audífonos a todo volumen enganchados con Sandra Arébalo y su programa en El Dorado.
Y entonces sucedió. El ómnibus tomó la rambla en el momento exacto que mis oídos comenzaron a escuchar este tema, la vista y el oído se fusionaron en un tiempo fuera del tiempo y, aunque se lea simple, me regalaron uno de los mejores momentos de mi vida. A partír de ahí empecé a buscar las formas de volver a escucharlo, conseguir "ese" tema (internet era algo lejano). Cuando localicé el nombre del CD, fue la razón más fuerte para pasarme al discman: los compré ambos el mismo día.
Pasaron los años y este tema se entreveró aún más con mi vida, se transformó en mi llave de arranque para cada una de mis mañanas laborales en México. Recuerdo que llegaba a la agencia de turno, preparaba mi café, encendía la computadora, me ponía los audífonos... y me largaba a pasear por mi añorada rambla con la compañía fiel de Paco y su Mediterranean Sundance...


http://www.youtube.com/watch?v=nlaCZ106b5w
http://www.youtube.com/watch?v=nlaCZ106b5w

4/7/13

Aniversario

Había una vez... una foto, una pequeña foto carnet en blanco y negro. Ella tenía 18 años o por ahí. Es una foto diferente a todas las demás, en ésta mira a la cámara pero no sonríe; también tiene el pelo largo e inusualmente lacio.
Es una foto sin contrastes, los grises le dibujan el contorno del pelo, los ojos, la nariz perfecta y la fina, casi imperceptible línea de los labios.
Esa fue la foto que tuve en la billetera durante el tiempo que estuve lejos. Cada tanto la miraba. Me gustaba pensarla en ese otro tiempo, cuando todavía no había tomado las desiciones del resto de su vida. La veía pura, ajena a todo, como de otro mundo.
Tal vez es por eso que mi mente hace trampas y cada vez que intento recordar su rostro en el cajón solo puedo ver a la inocente niña de 18 años y pelo inusualmente lacio.

Serie Cuentimios. Redacción y creación de minicuento en plasticina.


14/6/13

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18/5/13

Cumpleaños




Hoy es 8 de mayo de 1970, son las 5 de la mañana y su madre despierta con la primera contracción.
Ella sabe que va a nacer y es inevitable.
Su madre la va a cuidar, va a alimentarla y cantando suavemente calmará los primeros llantos.
Dos años después la salvará del padre y el revólver bajo la almohada. También la llevará a terapia y le creerá cuando a los 7 años ella le cuente que el abuelo de Paco tiene las manos muy ásperas.
Cuando ella tenga 11 llamarán a su madre “madre soltera”, aunque sea divorciada, y ayudará a cambiar los pañales de su primer medio hermano. Casi enseguida internarán a la madre, que por más de un año va a tomar muchas pastillas de muchos colores.
No va a tener fiesta de 15, pero sí un padrastro que cuando se emborrache le cantará “azuquita pal café” cuando se esconda tras la puerta de su dormitorio.
Tendrá más hermanos, la madre se embarazará y abortará varias veces, porque nunca tomará las pastillas que la hija le compró.
Cuando cumpla 18 irá inútilmente a la seccional para denunciar el maltrato del padrastro.
Cuidará a sus hermanos y le enseñará a la más chica que la única forma que tiene de zafar es ser la mejor en lo que le gusta.
También se hará la ciega cuando la madre se cargue a sus novios y durante muchos años tratará de olvidar que su madre la echó de casa porque estaba celosa del cariño de sus hermanos.
Cuando pueda se irá a vivir lejos para poder perdonarla, pero se dará cuenta que no lo consiguió cuando regrese 10 años después a velar el cáncer terminal con que la llevarán al hospital.
Esa madrugada entrará a la casa de la madre y uno por uno hará pedazos todos sus santos y vírgenes de beata trasnochada.
La madre morirá, ella no llorará.
Hoy es mayo del 70.
Ella nacerá y es inevitable.

26/4/13
MaGa

25/1/13

La Posta




El corazón se le aceleró cuando vio el mail en su bandeja de entrada. Jugando con la ansiedad comenzó a verlos en orden de aparición. Mientras leía las últimas noticias de Montevideo imaginó cómo su hermano justificaría la falta de comunicación: “Perdoná que no te escribí antes, me rompí el tendón jugando al futbol y no pude venir al ciber”.  Mala idea, él no practicaba deportes, mejor esto: “Tuve un intento de suicidio y por eso no te escribí antes”. Tampoco, el hermano era depresivo, pero no tanto. Tal vez: “No vas a creer, pero olvidé la contraseña para entrar a mi correo y hoy me di cuenta de que la había escrito en la pared”; esa, esa sí podía ser la excusa
Nada de eso, el mail arrancaba con: “Hola hermana, ya no aguanto más a mamá”, y seguía con un detalle minucioso de las últimas madreaventuras.
Continuó leyendo, recorriendo todos los tópicos de la jefa del hogar: Que la madre seguía perdiendo trabajos por sus jaquecas incurables; que habían prohibido el único remedio que la aliviaba y ya no quería probar con otro; que debía un montón de dinero en la farmacia y también a la vecina; que hacía ocho meses no se pagaban los gastos del departamento; que vivía encerrada, negándose a abrir las ventanas; que el departamento competía con la basílica de San Pedro en cantidad de santos, que siempre le echaba la culpa a él de todo y ¡que había metido un chico de la calle en la casa!
Casi sin terminar de leer le dio “responder” y arrancó con una serie de consejos sobre qué hacer: “Aguantá un par de días, con lo paranoica que es mamá, ella misma va a sacar al pibe de la casa. Vos mientras tanto cuidá tus cosas. No te preocupes, yo te mando dine…” Sus dedos se detuvieron, la mano fue al mouse y rápidamente dio “cancelar”.
Después de unos segundos le dio “responder” y escribió:
“¡Hola manito! Por suerte estoy bien, de a poco me voy recuperando de la fractura, ya hace un mes que estoy caminando con una sola muleta y con el trabajo que conseguí me alcanza justo para vivir e ir pagando los cuatro mil dólares que me costó la operación en el tobillo.
Con respecto a mamá, yo ya viví con ella más de 20 años, ya le tapé los agujeros, ya la cuidé, ya los crié a ustedes, ya la excusé en sus empleos, ya pedí fiado en la farmacia, ya me peleé con su novio alcohólico, ya escuché sus acusaciones. Ya fue. Ya son adultos, ahora les toca a ustedes.”
Le dio “enviar” sin releer y se puso a chambear. Que para eso me pagan, pensó.