4/8/14

Remar

Dos años de regreso, dos años y sigo encajando el cuerpo, increíble, quién hubiera dicho che.
Al mejor estilo del paisito, todo es lento, muy lento, megalento. Yo también, faltaba más.
He intentado muchas cosas desde que llegué y casi ninguna ha resultado, sí, casi ninguna.
Y abrí un grupo en fcb que tuvo muchísimo éxito y la gente se entusiasmó y participó full ¿y para qué cornos sirvió eso? de momento para poco y nada. Lo cual tampoco está tan mal ya que cuando lo creé no lo hice pensando en que sirviera para algo, pero estamos en esa etapa en que una necesita que las cosas "sirvan", "funcionen".
Intenté dar un taller creativo, al principio bien, la gente copada, contenta, agradecida...¡progresando! pero tuve que cerrar por falta de cuorum, extraño...
Después intenté darlo en la Casa de la Cultura de Atlántida, que por lo visto hay personas interesadas, que piden talleres, que meta proyecto, y sí, lo metí, pero no, que ellos no cobran los talleres pero tampoco quieren que yo cobre, que mejor vaya a Canelones y meta el proyecto ahí. Apareció un mail pidiendo postulaciones para una conferencia sobre casos de interés en digital, les envío el caso...nada. Salió la oportunidad de pertenecer a un club de lectura en la Casa de la Cultura de España...tampoco, me rebotaron. Una amiga me dijo que les urgía un docente de marketing en la UTU Atlántida y allá estuve todo un día armando una carpeta que ¡ni siquiera leyeron! porque tengo mucha experiencia, premios, etc. pero no tengo "papelitos" que confirmen mis conocimientos, así que los muchachos de la UTU seguirán sin docente de mkt nomás. Y la última, me escriben de Tala, que un colegio de monjas necesita un taller, pero ya tienen taller (¿entonces qué necesitan?), Tala me queda lejos, lejísimo, igual me ofrezco a ir para ver personalmente de qué se trata, qué quieren, etc... y nada, me responden que lo van a consultar (pero si vos me escribiste, no yo, yo de hecho iba a invertir tiempo y dinero sólo por ver de qué se trataba y armarte algo a medida).

¿Alguien conoce algún brujo? Porque esto ya viene siendo cosa de mandinga.

26/2/14

Hasta pronto Paco

Todos los que tuvimos walkman en los 80-90s escuchamos mucha radio. Primero, porque las pilas eran caras y los casettes se las comían demasiado rápido y segundo porque la radio estaba buena, bah, la 100.3 fm estaba buena. 
El 104 Puente Carrasco tiene una cualidad y una virtud: podés echar raíces esperándolo, pero su breve pasaje por la rambla te reconcilia con la espera (siempre y cuando no sea invierno). 
Esa mañana, como todas las mañanas de 1991, me senté al fondo, contra la ventanilla, con mis audífonos a todo volumen enganchados con Sandra Arébalo y su programa en El Dorado.
Y entonces sucedió. El ómnibus tomó la rambla en el momento exacto que mis oídos comenzaron a escuchar este tema, la vista y el oído se fusionaron en un tiempo fuera del tiempo y, aunque se lea simple, me regalaron uno de los mejores momentos de mi vida. A partír de ahí empecé a buscar las formas de volver a escucharlo, conseguir "ese" tema (internet era algo lejano). Cuando localicé el nombre del CD, fue la razón más fuerte para pasarme al discman: los compré ambos el mismo día.
Pasaron los años y este tema se entreveró aún más con mi vida, se transformó en mi llave de arranque para cada una de mis mañanas laborales en México. Recuerdo que llegaba a la agencia de turno, preparaba mi café, encendía la computadora, me ponía los audífonos... y me largaba a pasear por mi añorada rambla con la compañía fiel de Paco y su Mediterranean Sundance...


http://www.youtube.com/watch?v=nlaCZ106b5w
http://www.youtube.com/watch?v=nlaCZ106b5w

4/7/13

Aniversario

Había una vez... una foto, una pequeña foto carnet en blanco y negro. Ella tenía 18 años o por ahí. Es una foto diferente a todas las demás, en ésta mira a la cámara pero no sonríe; también tiene el pelo largo e inusualmente lacio.
Es una foto sin contrastes, los grises le dibujan el contorno del pelo, los ojos, la nariz perfecta y la fina, casi imperceptible línea de los labios.
Esa fue la foto que tuve en la billetera durante el tiempo que estuve lejos. Cada tanto la miraba. Me gustaba pensarla en ese otro tiempo, cuando todavía no había tomado las desiciones del resto de su vida. La veía pura, ajena a todo, como de otro mundo.
Tal vez es por eso que mi mente hace trampas y cada vez que intento recordar su rostro en el cajón solo puedo ver a la inocente niña de 18 años y pelo inusualmente lacio.

Serie Cuentimios. Redacción y creación de minicuento en plasticina.


14/6/13

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